Pues aquí apareciendo de nuevo, sin las palabras suficientes pero con muchas cosas en la cabeza, haciendo y deshaciendo, intentando portarme bien, a ver si luego es como dicen, que quitando la basura se ve mejor el camino (por basura me refiero a mis vicios) y es que a veces se me hace difícil el andar y ya no quiero nublarme la mente con esas cosas, prefiero por mucho que mi caminar a ciegas sea porque está oscuro y no porque yo misma esté poniéndome una venda...
En fin, como decía, estoy en una etapa de ensayo y error, en el a ver que pasa, y no es que esté jugando, simplemente estoy explorando mis posibilidades, a ver hasta donde llego y hasta donde alcanzo, finalmente los límites se van colocando solos y eventualmente se van desvaneciendo para re-colocarse en otro lugar, porque así ha sido con mi vida, cada vez que he caído, he ido levantándome poco a poco, porque quizá si lo hago de golpe me mareé y vuelva a caer, mejor así agarrando cachitos de fuerza, lentos pero seguros, como los pasos de la tortuga en la fábula (otra razón para amar a las tortugas)...
Así que digamos que estoy en proceso de fortalecimiento, a lo mejor si tomo Chocomilk de Pancho Pantera me ayuda, o unos Danoninos (jaja sería bueno que existieran snacks para un corazón sano con las defensas necesarias para afrontar cualquier altibajo) o la verdad es que podría seguir apoyándome de mis amigos...
Y ellos, son los que me han dicho, "De ti depende..." y así es, y creo que ya sé más o menos por donde voy, en mí está...
Ya para irme dejo este poema que me encontré ayer:
No es nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca —tu boca
que es igual que tu sexo—,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada —¿qué es una mirada?—
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca —tu boca
que es igual que tu sexo—,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada —¿qué es una mirada?—
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:
Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
estos mis brazos tercos.
Ah Sabines (suspiro prolongado aquí)...
Saludos a todos!!
Me voy!
ooohh me uno al suspiro prolongado!!
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